Correspondencia con Creta

Sophia-Grecia-1963
Fotografia: http://purl.pt/19841/1/1960/1960-1.html

 

ELLA: Ahora que volvemos de encontrarnos con la cultura minoica (pasamos unos días en Creta) creo que no hay color con los pueblos antiguos. No hay pudor con el cuerpo, el color llena las vestimentas y las paredes…

R: Creta, qué maravilla, Sophia de Mello Breyner era una amante de Grecia y en concreto de la isla de Creta, lugar al que viajó con asiduidad y de donde bebió de la cultura clásica y de la belleza del silencio y de los ecos, de la isla y del mar. Así, me recuerdas, con tu viaje, que el mar es el camino a casa. Y siempre volvemos a ella, a nuestra casa o a aquellas otras cosas que nos la recuerdan, que nos hacen volver a nosotras-casa.

 

Ressurgiremos/Resurgiremos

Resurgiremos
resurgiremos hasta bajo los muros de Cnosos
y en Delphos centro del mundo
resurgiremos hasta en la dura luz de Creta

Resurgiremos allí donde las palabras
son el nombre de las cosas
y donde son claros y vivos los contornos
en la aguda luz de Creta

Resurgiremos allí donde piedra estrella y tiempo
son el reino del hombre
resurgiremos para mirar a la tierra de frente
en la luz limpia de Creta

Pues conviene volver claro el corazón del hombre
y erguir la negra exactitud de la cruz
en la luz blanca de Creta.

Livro Sexto, Obra poética
Sophia de Mello Breyner Andresen

Traducción: Aurora Feijoo

 

Me atrevo a dejarte aquí este otro poema que bien podría hablar de todas las planícies:

 

Escuto, mas não sei/ Escucho mas no sé

Escucho, mas no sé
si lo que oigo es silencio
o dios

Escucho sin saber si estoy oyendo
el resonar de las planicies del vacío
o la consciencia atenta
que en los confines del universo
me descifra y escruta

Apenas sé que camino como quien
es mirado amado y conocido
Y por eso en cada gesto pongo
solemnidad y riesgo

Geografia, Obra Poética
Sophia de Mello Breyner Andresen

Traducción: Aurora Feijoo

 

Y cuando hablas de color, me vuelvo a otro mar, y miro, y veo Nesébar, o la isla de las cuarenta iglesias, que en el año 2000 aún guardaba su quietud. Ahora, dieciocho años después, recuerdo el mar negro y un viaje en velero, un puerto pintoresco, un paseo intrincado por calles medievales y un acabar siendo invitada clandestina en una ofrenda de flores y viandas en una de sus iglesias ortodoxas llenas de pinturas al fresco y formas bizantinas, habiendo visitado por el camino improvisado pequeños templos de ladrillo rojo y blanco llenos de color en sus cúpulas y paredes.

Pero vuelvo a Creta y me esmero ahora en traducir (te) (me) (nos) este poema magnífico continuando con la vuelta al mar, al camino, a casa.

 

 

El minotauro

En Creta
Donde el Minotauro reina
Me bañé en el mar

Hay una rápida danza que se danza en frente de un toro
en la antiquísima juventud del día

Ninguna droga me embriagó me escondió me protegió
Solo bebí resina habiendo derramado en la tierra la parte que pertenece a los dioses

De Creta
Me atavié con flores y mastiqué el amargo vivo de las hierbas
Para enteramente despierta comulgar la tierra
De Creta
Besé el suelo como Ulises
Caminé en la luz desnuda

Devastada era yo misma como la ciudad en ruinas
Que nadie reconstruyó
Pero en el sol de mis patios vacíos
La furia reina intacta
y penetra conmigo en el interior del mar
Porque pertenezco a la estirpe de aquellos que se sumergen con los ojos abiertos
y reconocen el abismo piedra a piedra anémona a anémona flor a flor
Y el mar de Creta por dentro es todo azul
Ofrenda increíble de primordial alegría
Donde el sombrío Minotauro navega

Pinturas olas columnas y planicies
En Creta
Enteramente despierta atravesé el día
Y caminé por el interior de los palacios vehementes y rojos
Palacios sucesivos y roncos
Donde se yergue el respirar de susurrada oscuridad
Y nos escrutan pupilas semi azules de penumbra y terror
Inmanentes al día –
Caminé en el palacio dual de combate y confrontación
Donde el Príncipe de los Lirios yergue sus gestos matinales

Ninguna droga me embriagó me escondió me protegió
El Dionisos que danza conmigo en la marea no se vende en ningún mercado negro

Pero crece como flor de aquellos cuyo ser
Sin cesar se busca y se pierde se desune y se reúne
Y ésta es la danza del ser

En Creta
Los muros de ladrillo de la ciudad minoica
Están hechos de barro amasado con algas
Y cuando me volví detrás de mi sombra
Vi que era azul el sol que tocaba mi hombro

En Creta donde el Minotauro reina atravesé la marea
Con los ojos abiertos enteramente despierta
Sin drogas y sin filtro
Sólo vino bebido frente a la solemnidad de las cosas-
Porque pertenezco a la estirpe de aquellos que recorren el laberinto
Sin jamás perder el hilo de lino de la palabra

 

Octubre de de 1970
Dual, Obra Poética
Sophia de Mello Breyner Andresen

Traducción: Aurora Feijoo

 

Voz

Cuando hablamos de la voz, hablamos de esa que sale y brota directamente de nuestro cuerpo, esa que somos, esa que nos hace ser, esa que vive en nosotras y que aprieta en la garganta y que sale a borbotones por este teclado, hoy.

 

(…)

 

 

 

 

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