Vengo de leerme. Acabo de hacer un repaso curiosa por este blog, reencontrándome, mientras la música va cruzando datos con palabras, notas con puntos y aparte. Y me sorprende mi voz en los escritos en los que hablo de mí y desde mí (tripa). Suena una canción que empieza a parecerme una banda sonora, original, de mi vida. Siento como si estuviera llegando: a h o r a , y a , a algo importante, tocando esa materialidad en que me envuelve, sintiendo ese sonido ordenado que me quiere contar algo, que narra y (me) dice de lo que (nos) pasa. Me suspendo por un momento en la quietud de la certeza de lo que se va construyendo y adquiere la forma que le pertenece.
En mi tripa agarrada una emoción de lo que está empezando y de lo que ya, al fin, llega. Como una luz, el sonido me avisa de que algo está pasando en este instante. Como si las partículas dispersas hubieran alcanzado un punto común en el vacío, agrupadas en una forma. La forma que soy. Todo mi cuerpo escucha, aparece un escalofrío. Necesito ir y ver cómo se llama ese tema que me ha provocado certero desde las tripas y ha reproducido el ritmo del vivo momento de mi emoción. Yo misma resonando. Ha sido como cuando, en un sueño, el ruido sale de la realidad de tu habitación, conectando misteriosamente los instantes de vigilia y sueño.
Busco en el listado de canciones. El título parpadea en azul. Directo desde el sueño, removiendo mis tripas, el nombre del tema.
Que terco, suave, (re)suena.
interesante entrada
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Gracias, Pippo Bunorrotri.
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