un poema de amor

É tu rosto ainda que eu procuro
Através do terror e da distância
Para a reconstrução de um mundo puro.

Mar Novo
Sophia de Mello Breyner Andresen

Cuenta conmigo para el resto de la vida, dijiste. A ver cuándo me escribes un poema de amor, me retaste.

Querías que te escribiera un poema de amor. No pudo ser. Ni el poema, ni el amor. Al principio nos empeñamos en lo del amor. Mientras, con lo del poema, querías que las letras bailaran como un corazón enamorado, como los pétalos de las flores en primavera danzan hasta llegar al suelo, al lecho de perfume que será su tumba. Querías algo bonito. Palabras ufanas, alegres, sonoras. Querías un corazón feliz en un papel. Tu nombre junto al mío con un corazón grabado en el tronco de un árbol de la alameda. ¿Eso querías?

Un poema de amor.

Un amor cansado, un amor olvidado, un amor que no.

Un baúl donde no caben ya más olvidos, un lugar donde la tristeza llega hasta el horizonte, una piel cansada, seca, agrietada como el barro cuando seca al sol.

Quisiste un poema de amor.

Querías leer un poema de amor. Y ya no me queda. Acabo de recuperar unas fotos tuyas. Las he mirado. Te sigo queriendo, nunca se deja de querer. Un día se acaba la fuerza. El amor continúa. Al final, eso que creemos odio es una vuelta más que da el amor. Estás en el río de cintura para arriba, tu torso, y siento que echo de menos tu piel y tu abrazo y tu pecho donde podía recostarme. Miro tu cuerpo y me digo: ¿dónde está? ¿dónde estamos ahora? Las canciones, los kilómetros, las disputas, el deseo, las miradas, los desencuentros, los paseos, el espigueo, los domingos; el templo y Debod, el agua, el fuego, Toledo, el agua, la tierra, Talavera, el agua, el puente, verano, el agua, el río. El agua y el sexo. El amor.

He visto todas las fotos.

Y te dibujo. Dibujo tu rostro sonriente en la última foto. Dibujo con mi mano tu cuerpo saliendo del río, poderoso. Dibujo tu rostro mirándome, tu perfil, tu culo, tu tripa, tu pecho, tus manos, tu, sí, tu sexo. Dibujo tu espalda recostado en la cama con Madrid al fondo. Dibujo tu cama. Dibujo tu cama antigua, la columna, el sol entra por las rendijas un domingo. Dibujo un desayuno de tostadas en la cama. Unas aceitunas. Un sofá. Dibujo sexo salvaje. Sexo pausado. Sexo. Sexo contigo. Sudor, ímpetu, sueño. Dibujo días de ensaladas en picnic hambriento, dibujo bancos mirando al Tajo, rocas cayendo al Tajo, puentes cruzando el Tajo.

Dibujo rostros, guiño los ojos para ver más nítidas las fotos en mi cabeza.

Cruzamos los puentes, caminamos al borde del agua, metimos los pies para calmar la sed. Y sin querer resbalamos. Y me ahogo, siento que me ahogo.

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