Las grietas y el tiempo

«Pero en las nervaduras detrás de la epidermis, en las grietas que ella misma expone, el tiempo establece su medida más exacta que el giro de los astros o el compás de cuatro tiempos de la música» La medida, Ya era tarde Aline Petterson   He descubierto a Aline Petterson, narradora y poeta mexicana; unaSigue leyendo «Las grietas y el tiempo»

Me estremezco de infancia*

*Verso de No hay tensión sobre las flores, Anestesia. Martín Ostiglia (Buenos Aires, 1975) Hoy se me ha colado en la lista Anestesia, de Martín Ostiglia. Como siempre, un cúmulo de casualidades alcanzan a llevarte a un lugar, y en ese lugar suceden cosas, y esas cosas te llevan a otro lugar. Y siempre, enSigue leyendo «Me estremezco de infancia*»

La culpa siempre es del otro

Hoy he empezado «Llamada perdida» de Gabriela Wiener. Frase tras frase, y por fin el capítulo de su llegada a Barcelona, la soledad, el extraño al que te habitúas y el conocido al que (te) extrañas de ver. Me ha apaciguado, levantado el telón de lo posible. Y me ha hecho llegar otra vez aSigue leyendo «La culpa siempre es del otro»

Un globo, dos globos, tres globos

  Mientras voy entrando en calor después de haber tomado un chocolate acafetado, posponiendo la decisión de encender la calefacción unos días más, escuchando Radio 3 desde hace unas horas, programa tras programa, melodía tras melodía, aunque ahora toca una música que me permita una mayor concentración; y habiendo leído unas cuantas opiniones, artículos, viñetas,Sigue leyendo «Un globo, dos globos, tres globos»

Estoy enganchada a la literatura

Un pequeño apunte para recordar las mujeres y lecturas que inspiran mi vida durante estos días. Recién terminé ayer Llamada Perdida de Gabriela Wiener. Me ha dejado un gusto a vida, así de sencillo. He disfrutado leyendo cómo habla de Corín Tellado, y como habla con Corín Tellado. Y de Isabel Allende, y con IsabelSigue leyendo «Estoy enganchada a la literatura»

Tiempos convulsos y con vulvas

  «¿Sabéis una cosa? Yo soñaba con ser loca, grandiosamente loca, como un rayo. Mi tara, que es hereditaria, me lo ha impedido. Ellos, que tienen la suerte de ser locos inmunes a la tara hereditaria, no lo reconocen». L’angelo custode. Fleur Jaeggy. 1971.   Con 21 años, mi pareja de aquel entonces me compadecíaSigue leyendo «Tiempos convulsos y con vulvas»