Poner voz a los movimientos del deseo*

* “Voz a los movimientos del deseo” es el nombre que pusieron a sus jornadas de serigrafía artesanal las Serigrafistas cuir. Estoy muy revuelta. El día ha sido muy intenso. Los previos han sido nutrientes, ha habido debate, hemos escrito, compartido, conversado. Nos hemos movido por el cuerpo y hemos grabado sobre las telas. YSigue leyendo “Poner voz a los movimientos del deseo*”

Los bucles de su cabeza: Ángelo Néstore

Ayer* cuando escuchaba a Angelo Néstore me venía a la cabeza la última estrofa de la Canción del mariquita de Lorca musicada por Diego Carrasco: “Los mariquitas del Sur/cantan en las azoteas” y ese trozo de canción, su primera frase, me iba ocupando por dentro y se me cruzaba con los pensamientos, que volaban dando palmasSigue leyendo “Los bucles de su cabeza: Ángelo Néstore”

Cancioncilla del niño que no nació*

¡Me habéis dejado sobre una flor de oscuros sollozos de agua! El llanto que aprendí se pondrá muy viejecito arrastrando su cola de suspiros y lágrimas. Sin brazos, ¿cómo empujo la puerta de la Luz? Sirvieron a otro niño de remos en su barca. Yo dormía tranquilo. ¿Quién taladró mi sueño? Mi madre tiene yaSigue leyendo “Cancioncilla del niño que no nació*”

Canción del mariquita*

Canción del mariquita El mariquita se peina en su peinador de seda. Los vecinos se sonríen en sus ventanas postreras. El mariquita organiza los bucles de su cabeza. Por los patios gritan loros, surtidores y planetas. El mariquita se adorna con un jazmín sinvergüenza. La tarde se pone extraña de peines y enredaderas. El escándaloSigue leyendo “Canción del mariquita*”

Hacer brotar de mí un alba*

  *Extracto de un verso de Walt Whitman en “Canto de mí mismo” Walt Whitman nunca fue de mis preferidos, le tenía manía antes inluso de haberlo leído (sí, se llama prejuicio, y “preconceito” en mi amado portugués). Pero quiera la vida ponérmelo delante otra vez, ya lo hizo de forma indirecta pero constante enSigue leyendo “Hacer brotar de mí un alba*”

Bach y la torrija solitaria o La vergüenza, la vulnerabilidad y el miedo.

Las monstruas nos espían desde los frisos y en los márgenes de los libros.* Acabo de ponerme un disco de Bach, pues he leído que la música clásica activa algún lugar recóndito de nuestra mente, y a nuestras neuronas les da por crear conexiones de mayor calidad y creamos mejor. O algo así. Acabo tambiénSigue leyendo “Bach y la torrija solitaria o La vergüenza, la vulnerabilidad y el miedo.”