abençoada. 12 de março de 2021.

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.Me siento. Respiro. La tierra. Madera. Pino.

Lo que ocurre es más importante que las palabras.

Dejarme ser.

Sentirme.

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abençoada.

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o espaço da palavra como uma planície aberta, imensa, erma, onde a marca da pena que cai no chão desenha uma linha leve de esperança na terra onde reposa.

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e ali no sulco será onde a água cresça a semente.

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14 de marzo de 2021. Buscar, crear, compartir la belleza.

Unos siguen en pie, otros, yacen en el suelo. Madrid, marzo de 2021.

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Hace un año, elegía un trozo de verde cerca de casa, de vuelta de la compra, bajo un abeto enorme, junto a las primeras margaritas de la (casi) primavera. El encierro estaba a punto de empezar.

Últimamente lloro mucho. Junto con las lágrimas, información que sale de las profundidades, muy valiosa para continuar; comprender y seguir; intuir y seguir.

Elegir. Elegir con quién. Los lugares y los vínculos.

Crear el lugar en el quiero estar. Y habitarlo. Crear el lugar en el que quiero estar y habitarlo.

Cada vez las conversaciones se vuelven lo más importante de mis días. Pero las de verdad. En las que se escucha una voz al otro lado. En las que yo también soy la voz que se escucha al otro lado. En las que estoy para el otro, y el otro está para mí. Conversar. Un acto de escucha. Decir, parar, escuchar. Responder. Preguntar. Sonreír.

Y la presencia como acto milagroso que, cuando sucede, el corazón se alegra.

Desactivar perfiles, desinstalar programas, aplicaciones. Dejar espacio. Crearlo. Simplificar. Cada vez más la virtualidad me saca de donde quiero estar. En mí. En mi gente querida. En las personas que puedo abarcar de una vez. Las personas a las que puedo llegar y atender con calidad. Con cierta profundidad y atención.


Y, mientras ejerzo el cuidado: estar en mí. En mi escribir. En mis lecturas. En traducir.
En buscar, crear y compartir la belleza. O en intentarlo, al menos.

Ahí es donde quiero estar.

Escenas ante un muro callejero

In the Mood for Love – Deseando amar. Cartel en los cines Renoir de Madrid, enero de 2021.

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Muchas de las escenas más importantes de #IntheMoodforLove suceden ante un muro callejero.

Mientras la lluvia cae, torrencial, y se derrama el agua por la pared, chorreando en regueros por el asfalto, que fluye en riachuelos que se van entrecruzando, ella roza, muy levemente, con su mano el brazo de él; cruzan miradas rápidas, insinúan alguna palabra.

Mientras el agua cae, limpia, arrastra, empapa, ellos arden y se consumen por dentro en emociones contenidas, en encuentros fortuitos, en acciones pospuestas. Torrente frente a quietud, espera frente a paisaje arrasado.

La soledad como punto de partida. El cuerpo, el roce, las escaleras y un callejón, escenario y metáfora. Dos cuerpos, dos almas, dos miradas que se cruzan. Dos vidas.

“Nosotros no somos como ellos”. La construcción social, la envidia, el control, la mirada ajena, el qué dirán. El dolor. La libertad. La culpa. Una mujer sola, de noche. La doble moral.

Vencer el deseo. Acompañarlo. Dejar que fluya, como la lluvia ahí fuera, que ya nos está empapando.

#WongKarWei

(2 de enero de 2021)

Esa otra que no era yo

Estos días atrás me venía una sensación extraña, sentía algo así como que estaba “perdiendo la palabra”, que no estaba siendo capaz de expresar tanto como estaba viviendo y con tanta intensidad.

Las palabras no llegaban. Cuando las invocaba, queriendo saber qué tenía por dentro, para sacarlo, desaparecían, flotaban. Alejándose como un globo, se hacían pequeñitas. O quizá la que me hacía pequeña era yo. Extendía mi mano y estiraba el brazo, intentando atraparlas, pero… nada. Había menguado, como Alicia. Como el increíble hombre menguante, todo se me hacía grande y extraño, como pasear entre cerillas y bordear la caja, nada preocupantes a escala humana, pero, para mi ser menguante, cerillas como troncos, como gigantes ocupando un espacio donde una gota de agua puede ser un mar bravío imposible de atravesar.

Y ahora la sensación de que esto que escribo lo escribo yo, pero que lo escribe otra. Como si no fuera la misma. Como si esta yo que escribe es una otra diferente a la anterior que yo era antes. Como que no me reconozco del todo en mis palabras. Como si me hubieran cambiado por otra, por dentro.

Y no es que vaya a desaparecer de un momento a otro por el sumidero de una pila de cocina como si me absorbiera un tsunami. La sensación es que he cambiado de tiempo-espacio. El tsunami ya me ha atrapado en su girar. Las coordenadas ya son otras. No hay peligro, simplemente hay otro paisaje ahí fuera, y yo lo transito, sin saber muy bien qué viene lo próximo.

Entonces, la otra que era antes, esa era la que no era yo. Ahora soy yo, la que soy, la que era al principio, siendo yo, ya por fin, otra vez.

Desconocer- reconocer.

No hay lugar para la grieta si no es abriendo el ser a lo que llega.

La vida (re) sonando se abre hueco en los resquicios.

Como brizna de hierba creciendo en el asfalto.

Sobre lo íntimo de la escritura

Os presento Fuera de Orden del 3 de febrero, el programa de radio en el que colaboro en los contenidos, principalmente con traducciones de escritores portugueses, y fundamentalmente de poesía portuguesa, sobre todo de autoría femenina.

En esta sesión, en la primera parte, doy voz a António Lobo Antunes (Lisboa, 1942), Florbela Espanca (Vila Viçosa, 1894-Matosinhos, 1930), y Adília Lopes (Lisboa, 1960), en ese orden, que nos hablan sobre lo íntimo y complejo de la escritura, en la que ponen todo el cuerpo al servicio de la palabra.

He aprovechado para que suenen fantásticos temas.
Del último álbum de LÅANG, lanzado el 15 de enero de 2021: el primer tema de su álbum “LÅANG III”, de nombre: “III”.); de Kara Lis Coverdale (tema “A476”, del álbum “A480”), de Harold Budd y Brian Enno (tema: “The Plateaux of Mirror”, del álbum homónimo) y de Brian Eno (“Shadow”, álbum “Ambient 4: On Land”.).

Y aprovecho también para dar las gracias a Tomás Flórez, porque estos temas en concreto los voy conociendo gracias a las conversaciones y al generoso intercambio de información que ahí surge.

Espero que disfrutéis con la propuesta. Y… que el sonido haga justicia a la música que suena. 🙏
(En la segunda parte del programa, la compañera habla sobre Nanni Moretti.).

Aquí podéis escuchar el programa.

29 de enero de 2021

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Hoy me han confundido con una turista en mi propia ciudad. No quiero volver a casa porque no sé cuándo volveré a salir. Llevo dando vueltas un buen rato, evitando entrar en una boca de metro. Los pasos me han ido llevando hasta Sol. Allí, en una especie de baño de gente, de luces, de vida, he visto la plaza muy vacía para lo que ha acostumbrado a ser. Aun así, hay gente y llevan bolsas. La Casa del Libro, de un súper, de tiendas de ropa, envoltorio de dulces…

Por mi parte, llevo una bolsa de esas blanca de plástico con 1 kg de aceitunas dentro. Últimamente, cada vez que compro algo que me gusta, se me va la mano, pues siento que quizá la próxima vez ya no pueda salir a la calle. Es algo que no pienso en ese momento, pero me sale solo, en forma de impulso. Es  como una sensación de que el mundo fuera a a acabarse de un momento a otro y todo lo que puedo hacer para remediar el desastre es comprar absurdamente un kilo de aceitunas.

Es  como una sensación de que el mundo fuera a a acabarse de un momento a otro y todo lo que puedo hacer para remediar el desastre es comprar absurdamente un kilo de aceitunas.


Y me he ido al km cero y me he hecho una foto. Otra sensación que me ronda estos días, y, desde esta mañana, muy poderosamente, la siento en el cuerpo, es que esto es un nuevo comenzar.

Y me he ido al km cero y me he hecho una foto. Otra sensación que me ronda estos días, y, desde esta mañana, muy poderosamente, la siento en el cuerpo, es que esto es un nuevo comenzar.

Un tipo se me ha acercado y ha intentado darme conversación. Le he mirado por encima de la mascarilla y he mascullado algo, lo ha vuelto a intentar, he vuelto a mascullar, y se ha alejado. Me encanta hablar con la gente por la calle, pero con la que a mí me apetece, no con el típico tío que ve sola a una mujer e intenta sacar provecho. Qué pesado.

Hoy ya he tenido mi dosis de charla con desconocidos y me lo he pasado bien. Una chica se ha caído con la bici y se ha dado un buen golpe, dando una vuelta sobre sí misma. Un hombre ha llamado a una ambulancia y yo he ido allí a ver si podía ayudar, y me he quedado con la chica hasta que ha venido el samur. Mientras, allí, departiendo con los primeros que se acercaron, y dándole conversación, colocándola el abrigo para que no cogiera frío. Seguramente se haya roto la clavícula. La hemos dejado en la ambulancia, y me ha dado antes su número para que la escriba porque decía que quería agradecerme y que me “iba a amar eternamente”. Solo la he dado conversación. También he posado mi mano sobre su espalda. Tenía acento italiano. Puede que la escriba.

Demasiadas aventuras por hoy, un día cualquiera. Últimamente, cada vez que salgo a la calle pienso que va a ser la última.

Tempo*: el cuerpo como certeza, la música como principio (II)

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“No estamos en la superficie más que para hacer una inspiración
profunda que nos permita regresar al fondo.
Nostalgia de las branquias”.
Il Tuffatore
Material Memoria
José Ángel Valente

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Tempo, de María Escobar. @Chefer. 23 de enero de 2021.

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*Tempo es el nombre de la pieza escénica de María Escobar, cuya música y espacio sonoro fueron diseñados y ofrecidos en directo por Erissoma. El diseño de luces lo desarrolló y ofreció Sergio García, también presente en escena.

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Soy lenta. He ido aprendiendo a bajar el ritmo. Bueno, mi tempo interno es lento, siempre he sido lenta, pero una parte de mí iba muy rápido. Para acompasarse al afuera. Bajar el ritmo, caminar, dejar de correr. De eso va Tempo.

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Y de mucho más.

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Tempo va de la vida, del vacío primero, del nacer, del despertar, de probar a moverte en el espacio, de mirar tu cuerpo, de sentirte en él, de ver qué pasa cuando estiras un brazo, de movimientos milimétricos que solo se perciben si miras con atención.

De la sutileza. De la importancia de lo ínfimo. De la belleza.
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De florecimientos que solo se captan a cámara lenta. De sonidos mínimos que aparecen y desaparecen, de una gota de agua al caer, de un milímetro de atención, de un roce rítmico, de una melodía tenue, del golpear del tiempo en el hueso.

Tempo va de escucha. Hay cosas que solo se perciben con la mirada atenta, con la escucha. Como dice R. Murray Schafer, “si miras con atención, si escuchas con atención, tu vida se enriquece.”

Tempo va de bailar la vida.

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En el cuerpo

Estar en el cuerpo, no huir de él, buscando lo que ya tenemos dentro. Esos pétalos. Que la escucha atenta te proporciona. Esos pétalos que están dentro de ti. Y que hay quien te los entrega, quien los recoge del suelo, para ti. Que la música alimenta e ilumina. La música, la escucha, el silencio. La palabra.

La poesía en las cosas mínimas, lo poco importante, lo cotidiano, la ropa vieja, en desuso, el reloj marcando tiempos y las varillas caminando del revés.

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Sobre llegar

He llegado tarde a muchas cosas. A otras, ni siquiera he alcanzado. A veces, llego tarde, a veces, llego la primera. Pero en las cosas importantes de la vida, que son las cosas que no importan a nadie, estoy donde tengo que estar. Estoy en mí. Siempre que puedo. Sea lo que sea que haya ahí fuera, ruede a la velocidad que ruede todo.

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La flor de mil pétalos

Nos dice María Escobar, a través de las palabras del poeta místico y filósofo Kabir, en una invitación a mirar hacia dentro, a adentrarnos en lo espiritual:

No salgas de casa para ver las flores.
Amigo mío, no te molestes en hacer una excursión.
En tu cuerpo hay flores.
Una flor tiene mil pétalos.
Ése es un buen lugar para sentarse.
Sentado allí vislumbrarás la belleza
que hay en tu cuerpo y fuera de él (…).

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La flor, los pétalos, la belleza. El interior de lo que se ve. El número de pétalos. ¿Par o impar?

Antes de llegar al teatro, había hablado con I. y habían salido a colación unos pétalos, y un poema, el azar y las cosas importantes de la vida. Así que ya íbamos encaminadas, un poquito, para lo que íbamos a ver. A escuchar. A sentir.

Yo llegué corriendo, casi perdida entre las calles circundantes, pero quise haber llegado caminando, me decía. Y luego María Escobar me lo recordó: “Antes, corría para llegar. Ahora, camino.”

Esta mañana, hablando con alguien que también había estado en el Pradillo, en aquel Tempo, me venían las imágenes a la cabeza, y se me aparecía aquel recuadro blanco. El recuadro como vacío, como principio.

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El vacío

El vacío como principio de todo, como lugar necesario, la nada, para que algo nazca, aparezca, interrogue. El espacio en blanco, el lienzo donde la vida sucede. Donde un cuerpo nace, se despereza, se mueve, ama, lucha, muere. Donde un cuerpo y un alma experimentan el ser.

Dice María Escobar que esta pieza escénica le ha llevado tiempo, que ha ido cocinando a fuego lento. Y va desgranando ese tiempo en algunas palabras a lo largo del tempo escénico, en el espacio, con un haz de luz atravesando el aire. Y ha elegido algunos versos del poeta Basilio Sánchez:

Amo lo que se hace lentamente/lo que exige atención/lo que demanda esfuerzo.

Que también nos dice que el poeta ha elegido descalzarse en el umbral del desierto.

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Y, mientras tanto, el cuerpo nace, se despereza, camina, lucha, baila, ama, muere.

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Y para terminar este escrito sobre Tempo de María Escobar, os dejo con unos versos de José Ángel Valente.

Morir/ no tiene cuerpo.
José Ángel Valente
Mandorla, 1982.**

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*Tempo se mostró al público en un solo pase el 23 de enero de 2021 en el Teatro Pradillo de Madrid.

Os dejo la ficha artística a continuación:
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FICHA ARTÍSTICA de Tempo

Creación, dramaturgia y dirección: María Escobar.
Textos: Kabir, H.D. Thoreau, Basilio Sánchez y María Escobar.
Intérpretes: María Escobar (cuerpo), David Mata Erissoma (espacio sonoro) y Sergio García (espacio lumínico).
Música original: David Mata Erissoma.
Diseño de Iluminación: Sergio García.
Asesoramiento de vestuario y confección de falda: Lana Lezhneva.
Edición de textos proyectados: David Tortosa.
Diseño gráfico: Chefer.
Fotografía: Manolo Pavón. Roberto Esteban.
Vídeo: Fernanda Carvalho.
Asistencia en el proceso: Fernando Gabriel Cúneo (física) y Almudena Ramos (metafísica).
Acompañamiento incondicional: Elisa Pérez-Cecilia y Joseba Ibarra (Espacio B).
Producción y distribución: Mery Dörp.
Agradecimientos: Teatro Pradillo junto al Programa de Escuela de Artes Vivas, Ana Salomé Branco, Tania Arias, Mónica Valenciano, Jonathan Martineau, Clara Girona, a mis hermanos –Elena, Isi, Ana– y a todo mi equipo presente y ausente.


In memoriam: A Juanma Recover. A José Sánchez Velázquez.

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**Aquí el poema completo, de su libro “Mandorla”:

Muerte y resurrección

No estabas tú, estaban tus despojos.

Luego y después de tanto
morir no estaba el cuerpo
de la muerte.
Morir
no tiene cuerpo.
Estaba
traslúcido el lugar
donde tu cuerpo estuvo.

La piedra había sido removida.

No estabas tú, tu cuerpo, estaba
sobrevivida al fin la transparencia.

Tempo*: la pupila a la luz (I)

“Deja que llegue a ti lo que no tiene nombre:
lo que es raíz y no ha advenido al aire:
el flujo de lo oscuro que sube en oleadas:

el vagido brutal de lo que yace y pugna hacia lo alto:
donde a su vez será disuelto en la última forma de las formas:

invertida raíz: la llama.”
José Ángel Valente
Il Tuffatore
Material memoria

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Tempo, de María Escobar. @Chefer. 23 de enero de 2021.
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*Tempo es el nombre de la pieza escénica de María Escobar, cuya música y espacio sonoro fueron diseñados y ofrecidos en directo por Erissoma. El diseño de luces lo desarrolló y ofreció Sergio García, también presente en escena.


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el cuerpo, la presencia
belleza, contorno, hueso,
carne, piel
el cuerpo
límite
movimiento

despertar

el hueco, la sombra, el músculo
tensión
tránsito
escucha
silencio
música
agua
flujo
lluvia
gota

vacío
luz
noche
el ring
cuadrado para la lucha


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El cuerpo, espera.
El cuerpo espera.


Al principio, fue la música
Y la luz abrió un claro en el bosque
Y el vacío, el vacío como comienzo.
La nada. El sonido. El agua. La lluvia.


El cuerpo que se estira, como un gato, muy lento, se tensa el músculo, y la pierna se abre, y el torso se modifica, la columna se tuerce, la espalda se contorsiona.

El cuerpo, solo, en el espacio.
Al principio, fue la música.


Y el vacío, y un cuerpo a punto de nacer, ya muriendo. Una vertical hacia la que apuntar, un desnudo en el aire, una luz de despertar, amanece en el ring. Hay que salir hasta alcanzar el K.O. técnico.


Ser
Ser cuerpo
Ser en el cuerpo
Ser
Ser cuerpo
Nada más
cuerpo.

Ser pétalo
Aire
Ser rama
Árbol

Ser

Ser en el cuerpo.


Lugar de partida y lugar de destino.
Comienzo y fin
Principio y término.
Inicio y final.
Vida y muerte
Nacer y morir.


Y la música.
Al principio, fue la música.


En el inicio de los tiempos, las diosas crearon la música.
Y el cuerpo aprendió a dar sus primeros pasos guiado por los sonidos de la madera, la piedra, el metal, el agua; guiado por la luz, con los ojos cerrados, el destello que ilumina la pupila por dentro, y ciega, unas veces, y guía, las otras.

La pupila a la luz es la oreja a la vibración del sonido, es la piel a lo que suena, es el hueso al agua, es la carne al sonido de la lluvia, es el músculo al frío. El aire a la piel. La célula al contacto.


El cuerpo a la música.


Se abre en mil pétalos.
Rojos.

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Continúo hablando sobre Tempo de María Escobar aquí en este otro texto.

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*Tempo se mostró al público en un solo pase el 23 de enero de 2021 en el Teatro Pradillo de Madrid.

A continuación, la ficha artística.

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FICHA ARTÍSTICA de Tempo

Creación, dramaturgia y dirección: María Escobar.
Textos: Kabir, H.D. Thoreau, Basilio Sánchez y María Escobar.
Intérpretes: María Escobar (cuerpo), David Mata Erissoma (espacio sonoro) y Sergio García (espacio lumínico).
Música original: David Mata Erissoma.
Diseño de Iluminación: Sergio García.
Asesoramiento de vestuario y confección de falda: Lana Lezhneva.
Edición de textos proyectados: David Tortosa.
Diseño gráfico: Chefer.
Fotografía: Manolo Pavón. Roberto Esteban.
Vídeo: Fernanda Carvalho.
Asistencia en el proceso: Fernando Gabriel Cúneo (física) y Almudena Ramos (metafísica).
Acompañamiento incondicional: Elisa Pérez-Cecilia y Joseba Ibarra (Espacio B).
Producción y distribución: Mery Dörp.
Agradecimientos: Teatro Pradillo junto al Programa de Escuela de Artes Vivas, Ana Salomé Branco, Tania Arias, Mónica Valenciano, Jonathan Martineau, Clara Girona, a mis hermanos –Elena, Isi, Ana– y a todo mi equipo presente y ausente.
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In memoriam: A Juanma Recover. A José Sánchez Velázquez.

pájaros en tu nuca

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escucha 

el crujir del silencio 

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la piel desprendida

al caer se posa

donde nacen todas las preguntas

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ya no el órgano frontera

ya no la palabra límite

pájaros de invierno en tu nuca

quieren salir

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alboroto 

                pecho 

desgarro 

                espalda. 

escápula     pájaro

ala        pico    sangre

nunca probaste la sangre de gorrión
la lengua como una caracola
mar en la garganta
escuece la sal en los huecos
grieta abierta corazón desgajado
mármol teñido de un fluido rojo

de mí el trozo que gusten llévense
al peso sale barato

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ii

Un cuchillo

la mesa de disección

órgano a órgano

pedazo a pedazo

piel a piel

voy sacando de mí la entraña

que me conforma

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sobre la tabla

es carne

víscera

sangre

es carne nada más 

carne. 

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reposa mi vientre

en la tabla tiras de piel

secando en un alambre

las vísceras

la piedra

la llama

el fuego

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Pájaros en tu nuca: Horror vacui

En esta labor de rapsoda de relatar mis propias gestas.

Gracias a la revista La Ignorancia,
y gracias a mi amiga Carmen Crespo,
que fue quien me animó a participar
en este número sobre Horror Vacui.

Pájaros en la nuca es mi propuesta,
aparece en las páginas 76-77,
casualmente muy cerquita
de su maravilloso poema
De aquel fruto (pág. 79).

Podéis descargaros el pdf de la revista aquí.

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